Llega el segundo cuatrimestre y dejamos atrás el primero. Dejamos atrás en tiempo, pero podemos hacer memoria y ver todo lo que hemos hecho y lo que nos ha aportado.

Septiembre llegó con ilusión, este año con cambios que fuimos incorporando entre todos y, sobre todo, llegó una nueva generación a la que acoger, este año nos lo recordaba el nombre. Inauguramos el curso y dimos la bienvenida con la barbacoa de octubre. El encuentro empezó con una misa, para poner el foco y recordarnos una vez más cuál es el centro y quién nos junta con nuestros amigos en el Señor. Las risas, conversaciones, cantos y buen ambiente que se respiraron en la barbacoa fueron el empujón para todo lo que nos esperaba.

Empezamos las reuniones, con nuevos grupos, nuevos integrantes o con viejos conocidos y creo que todos nos dimos cuenta, una vez más, de que en Comu hay mucha gente buena y por eso ir al Centro Arrupe a las 20:30 nunca defrauda. Con nuestro grupo empezamos a hacer camino, a escuchar, a aprender, a rezar, a reflexionar. En definitiva, seguimos en el camino de Jesús, aunque a veces no lo supiésemos, aunque a veces nos encontrásemos perdidos o pareciese que nos habíamos caído.

 El buen ambiente de Comu, se hizo patente también en todos esos ratos compartidos en el centro Arrupe, ya sea charlando, estudiando, haciendo que se estudia, descansando o comiendo. Estar en el centro Arrupe es estar en casa y seguro que recordáis con una sonrisa alguna anécdota de este primer cuatrimestre en esta casa que compartimos. Siempre hay alguien con quien hablar o con quien compartir y seguro que nos hemos dado cuenta de que no hace falta mucho para conocer gente nueva y dejarnos sorprender. Hemos disfrutado mucho también de los posts, esos en los que permanece el buen ambiente y gusto de la reunión y en los que nos sentimos acompañados. Siempre ayuda a olvidarse de la rutina, aunque sea por un momento.

Un momento de aprender fue escuchar el testimonio de Lourdes Larruy, donde pudimos ver un estilo de vida muy diferente al nuestro, pero sobre todo un ejemplo de lo que es vivir para servir y escuchar la llamada de Jesús, una llamada personal que todos debemos buscar.  

Otro acontecimiento importante del cuatrimestre fue el primer torneo de pádel Ignacio Ellacuría. Las parejas llegaron al Recuerdo, dispuestas a dar lo mejor, pero sobre todo se notaron las ganas de pasarlo bien, reírse y disfrutar. La cantidad de fotos que nos llegaron de ese día nos enseñaron los dotes de raqueta de muchos, pero también la sonrisa de todos. Finalmente, el dinero recaudado se donó a la fundación Emalaikat.

Otro momento comunitario muy guay fue la misa y posterior aperitivo en Padre Piquer. La misa fue de esas que nos gustan, con nuestra gente, nuestro coro y nuestra celebración. La celebración siguió en el aperitivo, donde una vez más, pudimos compartir un rato con nuestros amigos y ponernos al día.

Después de participar en Adora y Confía y ver que eso nos gustaba, como Comunidad cristiana, tuvimos nuestra primera adoración propia “Venga la esperanza” y sin duda, creo que podemos decir que todos sacamos algo de ese momento. Una reflexión, alguien por el que rezar, una petición, una acción de gracias o incluso una canción que nos acompañó en Navidad. Fue un momento de parar, de oración y de centrar el camino.

Ese camino hacia Belén, que este año hicimos más juntos que nunca, escuchando cada día algo que nos ayudaba a tener presente el tiempo que vivíamos, con diferentes voces, propuestas y oraciones que nos fueron guiando en el Adviento hasta la Navidad.

Y con Navidad, ese tiempo especial, familiar, de alegría y celebración llegó el final del cuatrimestre en ese mismo sentimiento de agradecimiento y felicidad. El primer cuatri nos ha dado mucho, mucho en lo que participar y mucho en lo que vivir. No va a ser menos el segundo cuatrimestre porque llegamos con ilusión por todo lo que viene. En el horizonte tenemos retiros, la fiesta, la Pascua y mucho más. En el camino tenemos el seguir compartiendo ratos, el seguir escuchando, aprendiendo, rezando y viviendo nuestra fe. Vivir en Comunidad es vivir de la mano de Jesús por lo que seguiremos bien agarrados este segundo cuatrimestre.

¡Nos vemos en Comu!

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